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17.10.13

¿Por qué prepararse para recibir al bebé con lactancia es tan importante como prepararse para parir?

Amamantar es una experiencia que se vive durante meses o años.

Cuando estamos embarazadas nos preocupa y ocupa lo que para algunas personas es la culminación de la gestación: el parto. 


Estamos centradas en la manera cómo vamos a parir, si va a ser parto vaginal, vertical, en agua, ó si va a ser una cesárea. Invertimos tiempo en buscar el lugar, en decidir a quién invitar, en preparar los recuerditos, en tener todo lo que pensamos vamos a necesitar ese día.

En ese tumulto de pensamientos, emociones, algunas veces temores y la logística que emprenden algunas familias, muchas veces se nos olvida que el parto o la cesárea no es la culminación de la gestación, sino el comienzo de la gestación de nuestro bebé fuera del útero.

Es tan importante cómo vamos a parir, que cómo vamos a recibir a nuestr@ bebé. Aunque parece imposible desligar el parto del nacimiento, en la práctica ocurre todos los días.

Que esto nos suceda parece natural y tiene que ver con la fragmentación de los procesos naturales de la mujer y su cría. El/la obstetra está enfocada en el parto y luego que se produce el parto o cesárea, el bebé le corresponde a otro profesional: el/la neonatologa. El sistema de salud es el que desvincula el parto del nacimiento y por lo tanto del recibimiento del bebé.

Esa concepción es tan fuerte que hasta se ve reflejada en personas y organizaciones que se dedican a promover el parto humanizado. Con frecuencia su enfoque está en el proceso de parir y no en el recibimiento del bebé donde el amamantamiento queda en un segundo lugar.

Resulta que ese recibimiento es determinante en la vida del ser humano. Garantizar que podamos estar juntos y no separados, que podamos amamantarl@s desde el primer momento en que nacen nuestros bebés, debe recuperar su lugar tanto en los protocolos de atención médica, como en nuestras prioridades como madres y padres.

¿Cómo garantizar que le pueda ofrecer el pecho durante la primera hora de vida?
¿Estoy convencida que puedo producir leche materna desde el primer día o tengo dudas, inquietudes en relación al inicio de la lactancia?
¿Mi entorno entiende la importancia del recibimiento del bebé? ¿Tiene claro cuál es su papel mientras estemos en el hospital o la clínica?
¿Tengo derecho a reclamar a mi bebé cuanto antes, ó debo esperar pacientemente a que me lo traigan después de varias horas de separación?
¿Qué impacto tiene esa separación en el inicio del amamantamiento?
¿Conozco el papel del calostro como escudo inmunizador de mi bebé?
¿Tengo conciencia de que el tetero de fórmula o suero glucosado puede cambiarle la succión a mi bebé y hacernos la lactancia difícil?

De esto se trata la preparación para amamantar. Aproximarnos al momento del nacimiento de nuestro bebé y prepararnos para saber cómo actuar en determinadas situaciones. Ir desechando mitos y falsas creencias. LLenarnos de confianza en la capacidad mamífera para amamantar. Conocer qué técnicas son inadecuadas para amamantar y que pueden causar problemas.

La lactancia NO es un asunto secundario. De la preparación depende muchas veces que podamos evitar situaciones difíciles, intervenciones innecesarias, dilaciones y separaciones dolorosas. Nuestra experiencia con madres nos dice que la información y la confianza es un escudo frente a los miedos propios y del entorno a que amamantemos en libertad.


Prepárate durante la gestación para que la disfrutes a plenitud.

5.8.13

Nuevo número de Criandoando sobre el recibimiento de los bebés

En nuestra sociedad el nacimiento se ha convertido en un acto médico en el cual la mujer que pare y su bebé son objetos y no sujetos protagónicos. El cuerpo de la mujer y su bebé son intervenidos desde el más brutal de los poderes, es decir aquel que se ejerce sobre la propia conciencia, suplantando el poder y la confianza de la mujer en su propia capacidad de parir, de amamantar y de criar.

La medicalización del nacimiento y del postparto desconoce gravemente la naturaleza de nuestra especie ejerciendo una serie de procedimientos que pueden poner en peligro la vida y la salud.


En la mayoría de los centros de salud de nuestro país, tanto públicos como privados, se realizan una serie de procedimientos que privan al bebé de su hábitat, es decir, el pecho de su madre.

El bebé es SACADO del cuerpo de su mamá e inmediatamente se le corta el cordón umbilical (pinzamiento prematuro del cordón) impidiendo que la sangre de la placenta pase a su cuerpo, privándolo de la necesaria reserva de hierro que lo protegerá de anemia y obligándole a respirar violentamente.

Rápidamente el bebé es separado y sometido a una serie de procedimientos muy violentos, que se realizan de forma mecánica y rutinaria, independientemente de su condición de salud.
 

En este nuevo número de CRIANDOANDO encontrarás algunas claves para reflexionar sobre los efectos de la separación de bebé de su madre y la incorporación de teteros desde el nacimiento.

Visita la sección Criandoando de este portal para ver todos nuestros números.

15.2.13

Mujer, gestación y trabajo

El capitalismo coloca como centro la reproducción y acumulación del capital por lo que sólo reconoce como TRABAJO aquel que genera valores de cambio, es decir mercancías. 

Desde la perspectiva capitalista y el consustancial patriarcado que la reproduce, el enorme trabajo que realizamos día a día millones de mujeres reproduciendo y cuidando la vida de nuestros hijos e hijas, de nuestros compañeros y de los adultos y adultas mayores de nuestros hogares es invisibilizado, subestimado y considerado NO TRABAJO, por no producir mercancía y “circunscribirse” al ámbito de lo privado y por tanto considerado apolítico.

La enorme batalla que históricamente hemos librado las mujeres y que nos permitió incorporarnos al trabajo remunerado y reconocido socialmente nos ha llevado a asumir diversos tipos de trabajo en todas las esferas laborales, pero no ha significado una reducción en la jornada de trabajo doméstico, encontrándonos así frente a niveles aberrantes de explotación cumpliendo dobles y triples jornadas.

Además, la imposición de esta visión hegemónica acerca del Trabajo nos ha llevado a negar nuestra propia feminidad y muchas veces a despreciar y subestimar el valor de la crianza y trabajo de los cuidados de la especie humana. 
Nuestros espacios laborales, absolutamente masculinizados, niegan e ignoran las especificidades de género, lo que hace que cada día cuando una mujer embarazada o con un bebé pequeño asiste a su lugar de trabajo sea tratada bajo la misma lógica competitiva y patriarcal imperante poniéndose en riesgo su salud y la de su bebé.

La dinámica laboral en la que estamos inmersas la mayoría de las mujeres hace que cuando nos encontramos embarazadas el tiempo disponible para reflexionar, conectarnos y tomar decisiones trascendentales para la vida de nuestros bebés sea realmente escaso. 

Esta carencia de tiempo para dedicarlo a la gestación está estrechamente relacionada con el alto índice de cesáreas que tenemos en nuestro país, rondando el 80%, y las bajas tasas de lactancia materna, dado que la mujer no dispone del tiempo para recibir información oportuna y veraz que le permita tomar decisiones acertadas que la liberen del enorme poder que la “industria de la enfermedad” ejerce sobre sus cuerpos y sobre sus bebés.

La transformación de las relaciones de trabajo imperantes en nuestra sociedad aún capitalista debe ser centro de nuestro quehacer revolucionario y resulta imperioso comenzar al menos en nuestras instituciones públicas, donde impere la lógica socialista frente a la lógica del capital, poniendo por delante la salud y la vida como valores fundamentales. 
Es imperativo que nuestro socialismo sea feminista y reconozca, proteja y valore el Trabajo de Reproducción y cuidado de la vida. Que nuestros espacios laborales se humanicen y abran espacios para el acompañamiento solidario de la maternidad.
La construcción de una sociedad distinta que ponga por delante al ser humano pasa por modificar radicalmente la manera como gestamos, parimos y criamos y un cambio de esta naturaleza requiere del esfuerzo de la sociedad en su conjunto.

La imágen que acompaña el artículo fue tomada de Internet.

10.2.13

¿Por qué las mamíferas humanas desconfían de su leche?

¿Cuántas veces has visto a una madre que amamanta dudar de su propia leche? ¿Cuántas veces has escuchado a mamás que dan el pecho afirmar que su leche no es suficientemente buena, que no alimenta a su bebé o que es pura agua?

Hace poco una madre nos escribió angustiada por la salud de su bebé, y con mucha razón, pues el pediatra le insistía que su bebé no ganaba suficiente peso y requería la introducción de fórmula infantil. Inmediatamente la madre pensó que su leche no era buena, porque no le estaba haciendo bien a su bebé. 

Como todas las consultas que recibimos, esta nos deja una reflexión que va más allá del caso concreto y que nos enriquece como acompañantes en lactancia y crianza. Nos preguntamos:  ¿Por qué las mamíferas humanas desconfían de su leche? ¿Qué les hace pensar que la leche de vaca químicamente modificada (fórmula infantil) es mejor que la leche que produce su cuerpo, el mismo que gestó durante 9 meses a su bebé? ¿Qué les hace pensar que su leche podría hacerle daño a su bebé?

La creencia de que la leche materna puede perjudicar a un bebé, va mucho más allá de otra creencia -igualmente falsa- según la cual sólo algunas mujeres pueden amamantar. Que una mamá piense que su leche puede hacer daño a su bebé nos obliga a reflexionar como sociedad sobre los mensajes dirigidos a las mujeres en torno a la maternidad y a través de los cuales se siembra la desconfianza hacia sus propios cuerpos, el terror hacia lo natural.

Al llegar al embarazo, la mujer ya ha recibido un sinnúmero de mensajes negativos sobre la maternidad y la lactancia, provenientes de un sistema económico y social donde la reproducción de la vida y el cuidado de l@s otr@s no tiene valor, a menos que se pueda convertir en mercancía, y por lo tanto genere renta.


Lo más seguro es que esa mujer cuando niña no haya jugado a darle el pecho a sus muñecas, sino a  darle teteros de fórmula infantil. Durante años, los medios de comunicación le han transmitido imágenes donde se relaciona el parto natural y la lactancia con sufrimiento, dolor. Por si fuera poco, durante la gestación, la industria médica en la figura del obstetra se encargará de reforzarle con pruebas “científicas” que es incapaz de dar a luz a su bebé, por lo que la única opción disponible es practicarle una cesárea programada. 

Desde el mismo momento del nacimiento de su bebé, el centro de salud pone en práctica un protocolo que la aleja de su bebé y la posibilidad de una lactancia sin complicaciones y un poco más tarde al pediatra le corresponde la tarea de convencerla - con mensajes construidos por la industria que fabrica la fórmula infantil- que no pasa nada si no amamanta, al fin de cuentas la lata es igual de buena.  

                 A esta madre, ya golpeada por el poderoso sistema empeñado en acabar con nuestro ser mamífero y separarnos de nuestros bebés, queda sumergida en un complejo entramado social que queriéndolo o no, también juega en contra de ella y su bebé, reproduciendo en la vida cotidiana los mismos mensajes negativos alrededor del parto y la lactancia, esta vez avalados por experiencias personales que los hacen muy convincentes, consiguiendo disminuir la confianza de la madre para producir tanto la leche materna como los cuidados que necesita su cría.

La mejor manera de evitar este juego perverso contra la lactancia es acompañando a la madre y a su bebé en su proceso, entendiendo que si se presentan dificultades durante el amamantamiento lo mejor es buscar ayuda concreta de personas/instituciones que se dediquen al acompañamiento en lactancia. Del entorno de la madre depende en buena parte que ella pueda alcanzar una lactancia placentera y continuada junto a su bebé. 

Las imágenes que acompañan este artículo fueron tomadas de Internet

8.10.12

Preparación para la Lactancia Materna

Luego de tomar la decisión de amamantar a sus bebés, algunas mujeres se preguntan ¿qué puedo hacer durante el embarazo para prepararme para amamantar? 

En realidad, el cuerpo femenino hace todo el trabajo de preparación. No olvidemos que como mamíferas que somos, estamos preparadas para producir la leche que requieren nuestras crías, así como ellas están listas para prenderse al pecho inmediatamente después de nacer.

Sin embargo, a partir de la masificación del consumo de fórmulas infantiles, impulsado por la poderosa industria trasnacional de alimentos para infantes, a buena parte de la humanidad se le ha cambiado la forma de alimentación específica de su especie y con esto, hemos estado a punto de perder por completo la cultura del amamantamiento.

Los pocos referentes que tenemos a nuestro alrededor, ha hecho que el conocimiento ancestral de cómo amamantar lo hayamos ido perdiendo, mientras nos invade gran cantidad de dudas, temores y mitos que muchas veces no logramos resolver antes de la llegada de nuestr@ bebé.

Desde nuestro trabajo de acompañamiento en lactancia y crianza te dejamos algunas recomendaciones de cómo comenzar este maravilloso viaja hacia el feliz amamantamiento de tu bebé desde la gestación:

1) Busca acompañamiento en la forma de un curso o taller sobre lactancia materna. Esto te ayudará a trabajar dudas, angustias y mitos alrededor del amamantamiento. Son mejores las actividades donde puedas ir acompañada de tu pareja, mamá o alguien cercano a tí, así podrás involucrar a tus seres queridos en el proceso de lactancia.

2) Evita lavar tus mamas y pezones con jabones fuertes que puedan remover su lubricación natural.  

3) Si sientes tus pezones secos, puedes aplicar alguna crema suave, como lo harías con otras zonas de tu cuerpo. 

4) Si experimentas goteo de calostro durante algún momento del embarazo, no te angusties, no es señal de nada negativo. No intentes extraerlo y trata de mantener tus pezones secos. Usualmente el goteo de calostro ocurre en mujeres con mamas grandes donde la glándula y tejido de soporte presiona el calostro hacia los conductos del pezón.   

5) Si tienes las mamas grandes, te puede resultar cómodo usar sostén con buen soporte.

6) Si sientes tus pezones muy sensibles, intenta ponerlos al aire y un poco de sol, evitando la fricción con el sostén  la mayor parte del tiempo.

7) Es recomendable dormir sin sostén y así mantener el sistema linfático libre de presiones en el torso.  

8) Los masajes y estimulación de los pezones no son necesarios para producir más leche, ni preparar la forma de la mama y el pezón. Si puedes disfrutarlos durante la actividad sexual.

9) Todas las mamas son buenas para amamantar, su tamaño y forma de pezón no condiciona la capacidad de amamantar.  

10) Es conveniente aprender la técnica de extracción manual, si decides extraer y almacenar un poco de calostro durante los primeros días después del nacimiento de tu bebé.  

11) Ubica un sacaleche prestado de alguna amiga o familiar del que puedas disponer si te hace falta durante las primeras semanas de amamantamiento. También te será útil en la creación  de tu banco de leche casero.

 12) Tener a la mano un fular o portabebé artesanal puede ser de gran ayuda para llevar a tu bebé pegadit@ a tu cuerpo la mayor parte del tiempo.

13) Contar con un sostén y franela para amamantar puede ser una gran ayuda sobre todo cuando salimos de casa. 

Fotografía realizada por  la Cooperativa Lactarte

14.5.12

Gestación Extrauterina

Gestación Extrauterina
Gestar fuera del Útero

Los seres humanos somos mamíferos. Compartimos junto a más de 4000 mil especies la maravillosa condición de producir leche materna para alimentar a nuestras crias desde el inicio de su vida.

A diferencia de otras especies de mamíferos, los seres humanos nacemos muy inmaduros. A las 40 semanas de gestación todavía nuestro sistema gastrointestinal y renal no se han completado de formar. 

La Teoría de la Gestación Extrauterina justamente se centra en visibilizar que el mamífero humano necesitaría más tiempo de gestación dentro del útero para nacer en condiciones más parecidas a otros mamíferos en cuanto a su desarrollo motor.  Los mamíferos humanos nacemos “antes de tiempo“ debido a que sería imposible que el bebé humano entrara por el canal de parto cuando estuviera “listo“, es decir, alrededor de los 18 meses de gestación, momento en el cual el cachorro humano tiene un mayor nivel de autonomía y madurez. 

Es aquí donde la lactancia materna encaja de manera perfecta en este rompecabeza.  El hábitat del bebé que hasta el momento del nacimiento había sido el útero materno, lugar que le proporcionó todo lo que necesitaba para crecer y ser feliz, sigue siendo la madre, pero ahora será su pecho que cumplirá la función principal de GESTAR a ese bebé fuera del útero. 

De este modo la placenta será sustituida por la glándula mamaria, los pezones reemplazarán al cordon unbilical y los brazos de la madre harán las veces del útero caliente y suave que abrazó a bebé durante 9 meses. La leche materna proporcionará las sustancias que necesita bebé para madurar su intestino y los anticuerpos de la leche materna serán responsables de desarrollar su sistema inmunológico. 

La Gestación Extrauterina supone que la leche materna y el cuerpo de la madre, juntos, permitirán a bebé mantenerse en su hábitat, y en este podrá crecer saludablemente y llen@ de amor. 

Definitivamente, la lactancia materna no es una forma de alimentación más que puede ser facilmente sustituida. La lactancia materna es, sin duda, la estrategia evolutiva que ha permitido a la especie humana  sobrevivir durante miles de años.

El reconocimiento de la lactancia materna como práctica que permite la gestación de bebé fuera del útero, es parte del trabajo que hacemos desde la Cooperativa Lactarte en nuestro Taller Conociendo el Arte de Amamantar.