Además de revisar a bebé y buscar algo que podamos “estar haciendo mal” (cosa que muchas veces esta asociada con sensaciones de culpa) permitamos preguntarnos y respondernos libremente cómo nos sentimos.
A veces, nuestros bebés lloran sin causa aparente. Después de asegurarnos que sus necesidades físicas estén satisfechas siguen llorando.
Me explico, cuando mi bebé tenía más o menos 1 mes y medio comenzaron unos episodios horribles de llanto como a las 6 p.m., era terrible…
Después de pasearme por cuanta cosa HORRIBLE se te ocurra: “mi leche no lo llena”, “comí algo que le hizo daño”, “no lo se cargar”, “la canción que le cante no le gustó”, “vino una visita que no le gustó” y un largo etcétera, resulta que la respuesta no estaba en bebé sino en mí.
Un día conversando con mi pediatra y luego de echarle todo el cuento, ella me escuchó atentamente un buen rato y luego hizo una pregunta demoledora: “¿y a esa hora cómo te sientes tu?”, inmediatamente me desplomé y me di cuenta que a esa hora estaba muy cansada, desesperada de que llegara relevo ya que mi compañero y mi mamá aun no llegaban de trabajar y tenía muchas ganas de despejarme.
Así que sabiamente la pediatra en lugar de mandarme medicinas o entrar en una investigación científica sobre mi leche, me dijo “si no ha llegado nadie agarre a su muchacho y salga a darse una vuelta, aunque sea a la esquina” y sino delega cuando lleguen y descansa un poquito y…
“Oh! Santo remedio!!!!”
Los episodios de llanto terminaron y la paz volvió a mi alma, o ¿fue al revés?
Luisa Calzada