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9.1.14
¿Por qué es bueno hacer un taller de lactancia cuando estamos embarazadas?
1. Aclaras dudas y despejas mitos
2. Conoces y compartes experiencias con otras embarazadas
3. Alivias tensiones y angustias sobre la alimentación de tu bebé
4. Te ayuda a prepararte para amamantar a tu bebé desde su nacimiento
5. Evitas los problemas más frecuentes durante las primeas semanas de lactancia
6. Ubicas personas que te puedan ayudar en caso de dificultad
7. Involucras a tu pareja y/o familiares
8. Manejas información que te ayudará a superar temores e inseguridades
9. Aumentas tu confianza y la de tu entorno
10. Puedes ayudar a otras embarazadas cerca de ti a despejar dudas.
17.10.13
¿Por qué prepararse para recibir al bebé con lactancia es tan importante como prepararse para parir?
Amamantar es una experiencia que se vive durante meses o años.
Cuando estamos embarazadas nos preocupa y ocupa lo que para algunas personas es la culminación de la gestación: el parto.
Estamos centradas en la manera cómo vamos a parir, si va a ser parto vaginal, vertical, en agua, ó si va a ser una cesárea. Invertimos tiempo en buscar el lugar, en decidir a quién invitar, en preparar los recuerditos, en tener todo lo que pensamos vamos a necesitar ese día.
En ese tumulto de pensamientos, emociones, algunas veces temores y la logística que emprenden algunas familias, muchas veces se nos olvida que el parto o la cesárea no es la culminación de la gestación, sino el comienzo de la gestación de nuestro bebé fuera del útero.
Es tan importante cómo vamos a parir, que cómo vamos a recibir a nuestr@ bebé. Aunque parece imposible desligar el parto del nacimiento, en la práctica ocurre todos los días.
Que esto nos suceda parece natural y tiene que ver con la fragmentación de los procesos naturales de la mujer y su cría. El/la obstetra está enfocada en el parto y luego que se produce el parto o cesárea, el bebé le corresponde a otro profesional: el/la neonatologa. El sistema de salud es el que desvincula el parto del nacimiento y por lo tanto del recibimiento del bebé.
Esa concepción es tan fuerte que hasta se ve reflejada en personas y organizaciones que se dedican a promover el parto humanizado. Con frecuencia su enfoque está en el proceso de parir y no en el recibimiento del bebé donde el amamantamiento queda en un segundo lugar.
Resulta que ese recibimiento es determinante en la vida del ser humano. Garantizar que podamos estar juntos y no separados, que podamos amamantarl@s desde el primer momento en que nacen nuestros bebés, debe recuperar su lugar tanto en los protocolos de atención médica, como en nuestras prioridades como madres y padres.
¿Cómo garantizar que le pueda ofrecer el pecho durante la primera hora de vida?
¿Estoy convencida que puedo producir leche materna desde el primer día o tengo dudas, inquietudes en relación al inicio de la lactancia?
¿Mi entorno entiende la importancia del recibimiento del bebé? ¿Tiene claro cuál es su papel mientras estemos en el hospital o la clínica?
¿Tengo derecho a reclamar a mi bebé cuanto antes, ó debo esperar pacientemente a que me lo traigan después de varias horas de separación?
¿Qué impacto tiene esa separación en el inicio del amamantamiento?
¿Conozco el papel del calostro como escudo inmunizador de mi bebé?
¿Tengo conciencia de que el tetero de fórmula o suero glucosado puede cambiarle la succión a mi bebé y hacernos la lactancia difícil?
De esto se trata la preparación para amamantar. Aproximarnos al momento del nacimiento de nuestro bebé y prepararnos para saber cómo actuar en determinadas situaciones. Ir desechando mitos y falsas creencias. LLenarnos de confianza en la capacidad mamífera para amamantar. Conocer qué técnicas son inadecuadas para amamantar y que pueden causar problemas.
La lactancia NO es un asunto secundario. De la preparación depende muchas veces que podamos evitar situaciones difíciles, intervenciones innecesarias, dilaciones y separaciones dolorosas. Nuestra experiencia con madres nos dice que la información y la confianza es un escudo frente a los miedos propios y del entorno a que amamantemos en libertad.
Prepárate durante la gestación para que la disfrutes a plenitud.
Cuando estamos embarazadas nos preocupa y ocupa lo que para algunas personas es la culminación de la gestación: el parto.
Estamos centradas en la manera cómo vamos a parir, si va a ser parto vaginal, vertical, en agua, ó si va a ser una cesárea. Invertimos tiempo en buscar el lugar, en decidir a quién invitar, en preparar los recuerditos, en tener todo lo que pensamos vamos a necesitar ese día.
En ese tumulto de pensamientos, emociones, algunas veces temores y la logística que emprenden algunas familias, muchas veces se nos olvida que el parto o la cesárea no es la culminación de la gestación, sino el comienzo de la gestación de nuestro bebé fuera del útero.
Es tan importante cómo vamos a parir, que cómo vamos a recibir a nuestr@ bebé. Aunque parece imposible desligar el parto del nacimiento, en la práctica ocurre todos los días.
Que esto nos suceda parece natural y tiene que ver con la fragmentación de los procesos naturales de la mujer y su cría. El/la obstetra está enfocada en el parto y luego que se produce el parto o cesárea, el bebé le corresponde a otro profesional: el/la neonatologa. El sistema de salud es el que desvincula el parto del nacimiento y por lo tanto del recibimiento del bebé.
Esa concepción es tan fuerte que hasta se ve reflejada en personas y organizaciones que se dedican a promover el parto humanizado. Con frecuencia su enfoque está en el proceso de parir y no en el recibimiento del bebé donde el amamantamiento queda en un segundo lugar.
Resulta que ese recibimiento es determinante en la vida del ser humano. Garantizar que podamos estar juntos y no separados, que podamos amamantarl@s desde el primer momento en que nacen nuestros bebés, debe recuperar su lugar tanto en los protocolos de atención médica, como en nuestras prioridades como madres y padres.
¿Cómo garantizar que le pueda ofrecer el pecho durante la primera hora de vida?
¿Estoy convencida que puedo producir leche materna desde el primer día o tengo dudas, inquietudes en relación al inicio de la lactancia?
¿Mi entorno entiende la importancia del recibimiento del bebé? ¿Tiene claro cuál es su papel mientras estemos en el hospital o la clínica?
¿Tengo derecho a reclamar a mi bebé cuanto antes, ó debo esperar pacientemente a que me lo traigan después de varias horas de separación?
¿Qué impacto tiene esa separación en el inicio del amamantamiento?
¿Conozco el papel del calostro como escudo inmunizador de mi bebé?
¿Tengo conciencia de que el tetero de fórmula o suero glucosado puede cambiarle la succión a mi bebé y hacernos la lactancia difícil?
De esto se trata la preparación para amamantar. Aproximarnos al momento del nacimiento de nuestro bebé y prepararnos para saber cómo actuar en determinadas situaciones. Ir desechando mitos y falsas creencias. LLenarnos de confianza en la capacidad mamífera para amamantar. Conocer qué técnicas son inadecuadas para amamantar y que pueden causar problemas.
La lactancia NO es un asunto secundario. De la preparación depende muchas veces que podamos evitar situaciones difíciles, intervenciones innecesarias, dilaciones y separaciones dolorosas. Nuestra experiencia con madres nos dice que la información y la confianza es un escudo frente a los miedos propios y del entorno a que amamantemos en libertad.
Prepárate durante la gestación para que la disfrutes a plenitud.
8.10.12
Preparación para la Lactancia Materna
Luego de tomar la decisión de amamantar a sus bebés, algunas mujeres se preguntan ¿qué puedo hacer durante el embarazo para prepararme para amamantar?
En realidad, el cuerpo femenino hace todo el trabajo de preparación. No olvidemos que como mamíferas que somos, estamos preparadas para producir la leche que requieren nuestras crías, así como ellas están listas para prenderse al pecho inmediatamente después de nacer.
Sin embargo, a partir de la masificación del consumo de fórmulas infantiles, impulsado por la poderosa industria trasnacional de alimentos para infantes, a buena parte de la humanidad se le ha cambiado la forma de alimentación específica de su especie y con esto, hemos estado a punto de perder por completo la cultura del amamantamiento.
Los pocos referentes que tenemos a nuestro alrededor, ha hecho que el conocimiento ancestral de cómo amamantar lo hayamos ido perdiendo, mientras nos invade gran cantidad de dudas, temores y mitos que muchas veces no logramos resolver antes de la llegada de nuestr@ bebé.
Desde nuestro trabajo de acompañamiento en lactancia y crianza te dejamos algunas recomendaciones de cómo comenzar este maravilloso viaja hacia el feliz amamantamiento de tu bebé desde la gestación:
1) Busca acompañamiento en la forma de un curso o taller sobre lactancia materna. Esto te ayudará a trabajar dudas, angustias y mitos alrededor del amamantamiento. Son mejores las actividades donde puedas ir acompañada de tu pareja, mamá o alguien cercano a tí, así podrás involucrar a tus seres queridos en el proceso de lactancia.
2) Evita lavar tus mamas y pezones con jabones fuertes que puedan remover su lubricación natural.
3) Si sientes tus pezones secos, puedes aplicar alguna crema suave, como lo harías con otras zonas de tu cuerpo.
4) Si experimentas goteo de calostro durante algún momento del embarazo, no te angusties, no es señal de nada negativo. No intentes extraerlo y trata de mantener tus pezones secos. Usualmente el goteo de calostro ocurre en mujeres con mamas grandes donde la glándula y tejido de soporte presiona el calostro hacia los conductos del pezón.
5) Si tienes las mamas grandes, te puede resultar cómodo usar sostén con buen soporte.
6) Si sientes tus pezones muy sensibles, intenta ponerlos al aire y un poco de sol, evitando la fricción con el sostén la mayor parte del tiempo.
7) Es recomendable dormir sin sostén y así mantener el sistema linfático libre de presiones en el torso.
8) Los masajes y estimulación de los pezones no son necesarios para producir más leche, ni preparar la forma de la mama y el pezón. Si puedes disfrutarlos durante la actividad sexual.
9) Todas las mamas son buenas para amamantar, su tamaño y forma de pezón no condiciona la capacidad de amamantar.
10) Es conveniente aprender la técnica de extracción manual, si decides extraer y almacenar un poco de calostro durante los primeros días después del nacimiento de tu bebé.
11) Ubica un sacaleche prestado de alguna amiga o familiar del que puedas disponer si te hace falta durante las primeras semanas de amamantamiento. También te será útil en la creación de tu banco de leche casero.
12) Tener a la mano un fular o portabebé artesanal puede ser de gran ayuda para llevar a tu bebé pegadit@ a tu cuerpo la mayor parte del tiempo.
13) Contar con un sostén y franela para amamantar puede ser una gran ayuda sobre todo cuando salimos de casa.
Fotografía realizada por la Cooperativa Lactarte
En realidad, el cuerpo femenino hace todo el trabajo de preparación. No olvidemos que como mamíferas que somos, estamos preparadas para producir la leche que requieren nuestras crías, así como ellas están listas para prenderse al pecho inmediatamente después de nacer.
Sin embargo, a partir de la masificación del consumo de fórmulas infantiles, impulsado por la poderosa industria trasnacional de alimentos para infantes, a buena parte de la humanidad se le ha cambiado la forma de alimentación específica de su especie y con esto, hemos estado a punto de perder por completo la cultura del amamantamiento.
Los pocos referentes que tenemos a nuestro alrededor, ha hecho que el conocimiento ancestral de cómo amamantar lo hayamos ido perdiendo, mientras nos invade gran cantidad de dudas, temores y mitos que muchas veces no logramos resolver antes de la llegada de nuestr@ bebé.
Desde nuestro trabajo de acompañamiento en lactancia y crianza te dejamos algunas recomendaciones de cómo comenzar este maravilloso viaja hacia el feliz amamantamiento de tu bebé desde la gestación:
1) Busca acompañamiento en la forma de un curso o taller sobre lactancia materna. Esto te ayudará a trabajar dudas, angustias y mitos alrededor del amamantamiento. Son mejores las actividades donde puedas ir acompañada de tu pareja, mamá o alguien cercano a tí, así podrás involucrar a tus seres queridos en el proceso de lactancia.
2) Evita lavar tus mamas y pezones con jabones fuertes que puedan remover su lubricación natural.
3) Si sientes tus pezones secos, puedes aplicar alguna crema suave, como lo harías con otras zonas de tu cuerpo.
4) Si experimentas goteo de calostro durante algún momento del embarazo, no te angusties, no es señal de nada negativo. No intentes extraerlo y trata de mantener tus pezones secos. Usualmente el goteo de calostro ocurre en mujeres con mamas grandes donde la glándula y tejido de soporte presiona el calostro hacia los conductos del pezón.
5) Si tienes las mamas grandes, te puede resultar cómodo usar sostén con buen soporte.
6) Si sientes tus pezones muy sensibles, intenta ponerlos al aire y un poco de sol, evitando la fricción con el sostén la mayor parte del tiempo.
7) Es recomendable dormir sin sostén y así mantener el sistema linfático libre de presiones en el torso.
8) Los masajes y estimulación de los pezones no son necesarios para producir más leche, ni preparar la forma de la mama y el pezón. Si puedes disfrutarlos durante la actividad sexual.
9) Todas las mamas son buenas para amamantar, su tamaño y forma de pezón no condiciona la capacidad de amamantar.
10) Es conveniente aprender la técnica de extracción manual, si decides extraer y almacenar un poco de calostro durante los primeros días después del nacimiento de tu bebé.
11) Ubica un sacaleche prestado de alguna amiga o familiar del que puedas disponer si te hace falta durante las primeras semanas de amamantamiento. También te será útil en la creación de tu banco de leche casero.
12) Tener a la mano un fular o portabebé artesanal puede ser de gran ayuda para llevar a tu bebé pegadit@ a tu cuerpo la mayor parte del tiempo.
13) Contar con un sostén y franela para amamantar puede ser una gran ayuda sobre todo cuando salimos de casa.
Fotografía realizada por la Cooperativa Lactarte
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