17.4.15

Sobre el destete

El destete siempre es un tema complejo y muy sensible. Las madres normalmente sufrimos una gran angustia de sólo pensar en el tema, sin siquiera haber dado los primeros pasos. 

La razón es sencilla: conocemos bien de cerca la emocionalidad que acompaña el amamantamiento. Sabemos que no se trata unicamente de alimento, sino de un intercambio maravilloso de emociones, sensaciones, que para muchos es dificil de imaginar. Por eso, exploramos todas las opciones para que sea lo menos doloroso posible. 

Siendo este un proceso intenso desde el punto de vista emocional tanto para el/la bebé como para su madre, padre y el entorno más inmediato, resulta fundamental que la madre se tome el tiempo necesario para explorar con honestidad las razones que la hacen pensar en el destete en un momento determinado. En nuestra experiencia son muchas las madres que destetan por motivos que no necesariamente ameritan un destete, y mucho menos un destete abrupto, y lo hacen cargadas de mucha tristeza porque querían seguir amamantando. 
 
 Razones que NO ameritan destete 

1) Nos han impuesto la idea que la leche materna “no hace nada” después de los primeros 6 meses del bebé. Esta idea es tremendamente engañosa y atenta contra la salud y el bienestar del bebé y su madre. La lactancia continuada es una práctica que garantiza la nutrición y protección inmunológica de los bebés.

2) Otro caso frecuente es cuando una madre tiene que tomar medicamentos por alguna situación de salud. La mayoría de los medicamentos (analgésicos, antibióticos, etc.) son compatibles con la lactancia materna. Aquí más información sobre lactancia y medicamentos.

3) La separación temporal de mamá y bebé, ya sea porque la madre está estudiando o vuelve al trabajo remunerado, es tomada muchas veces con una razón para destetar al bebé. Sin embargo, hay mecanismos ampliamente utilizados por muchas madres para evitar un destete temprano. Los bancos de leche caseros son una opción maravillosa. 

4) Los cambios en las relaciones íntimas entre la madre y su pareja en ocasiones son interpretados como una consecuencia de amamantar al bebé. Es un hecho que la sexualidad de la mujer cambia con la maternidad, sin embargo, no necesariamente implica menos intimidad con la pareja, sino una transformación de la relación, donde la comunicación es fundamental para que ambos disfruten de una etapa nueva y maravillosa.

5) La falsa percepción de que si el/la bebé sigue siendo amamantado/a despúes de cierta edad será un/a bebé dependiente. Hay numerosos estudios serios que demuestran todo lo contrario. El amamantamiento del bebé genera relaciones de apego que hacen de nuestros bebés, seres humanos con capacidad de amar, tolerantes, seguros y amantes de la paz.

6) Las opiniones de nuestro entorno familiar y de algunos profesionales de la salud, como pediatras, obstetras, psicólogos/as, entre otros, generan una gran presión en las madres, que muchas veces destetan porque son continuamente bombardeadas con frases descalificadoras y humillantes. Estar conscientes de que vivimos en una sociedad cargada de desamor y violencia, probablemente generados por patrones de crianza donde imperaba el desapego, la alimentación artificial y la evidencia cientifica por encima del conocimiento ancestral de las mujeres-madres, nos da fuerzas para continuar nuestro propio camino.

El destete le corresponde únicamente a la madre y su bebé, y lo más sano y liberador es que se produzca por una decisión informada, consciente y acompañada de mucho amor y apoyo.